EL MUNDO AL REVÉS

El Mundo al revés parte de tres preguntas enlazadas:
¿Cómo contribuir a crear condiciones para que un niño o un adulto quieran expresarse? ¿Cómo convertir una experiencia en una expresión? ¿Cómo convertir esa expresión en un libro?
Detrás de cada libro hay una experiencia…
La obra consta de dos partes:
La primera es el juego del Mundo al revés, una aventura en que cada persona busca y se encuentra con su mundo al revés. Cada espectador convertido en viajero pasa por una serie de pruebas que finalmente derivan en un espacio donde lo que está abajo está arriba y lo que está dentro está fuera.
La segunda parte es un taller de imprenta lúdico sensorial que permite convertir esa experiencia sentida en un pequeño libro.
Un enorme candado protege las puertas de entrada al Mundo al Revés, no vaya a ser que algún intruso consiga alzarse con el secreto de aquel mundo y regrese con un artefacto y una o dos ideas que desordenen un poco más el Mundo al Derecho. Para terminar de disuadir a los posibles intrusos, un guardia se pasea delante de las puertas con un ojo puesto en el candado y otro en cualquier cosa que se mueva.
Pero, ¿no es un bostezo lo que, por más que pretenda disimularlo con el dorso de la mano, deja escapar de su boca cuando cree que nadie lo ve?
Y sus vigilantes ojos de águila, ¿no están en realidad como perdidos e implorando una pizca de comprensión debajo de esa especie de pantalla de vidrio que los cubre, producto del mucho velar y el poco dormir?
¡Este guardia tiene sueño! Así que habrá que ayudarlo a hacer su trabajo… ¡al revés!
Los niños que quieran conocer El Mundo al Revés deberán hacer uso su astucia e imaginación para no defraudar las expectativas del soñoliento guardia y, una vez libres de su vigilancia, podrán lanzarse a los caminos que conducen hasta donde ir es regresar, arriba queda abajo, caminar es volar y nada es lo que parece, ni está en donde debería, empezando por sus habitantes, que por ser de un lugar tan enrevesado, tienen una singular manera de ocultar a los recién llegados los secretos de su mundo.
Los adultos a quienes despierte curiosidad este secreto deberán esperar a que los viajeros lleguen a la puerta de salida del laberinto con noticias frescas de sus hallazgos. Aunque por el momento los niños serán los únicos cronistas del Mundo al Revés, puesto que las puertas no cederán el paso a nadie mayor de 13 años, nos atrevemos a filtrar un fragmento de su secreto: mientras más seamos del mundo al revés, menos prisioneros seremos de nuestro mundo al derecho.